El Centro de Documentación y Análisis Social (Cendas) reportó que la canasta alimentaria familiar en Venezuela alcanzó los 645,67 dólares en febrero de 2024, lo que significa que una familia promedio requiere esa cantidad mensual para cubrir sus necesidades básicas de alimentación. Este dato, difundido a través de medios independientes como El Pitazo y El Nacional, refleja el persistente desafío económico que enfrentan los hogares venezolanos en medio de una inflación crónica y una depreciación monetaria sostenida.

La canasta alimentaria es un indicador clave que mide el costo mínimo de los productos esenciales para la alimentación de una familia de cinco miembros, según la metodología del Cendas. El valor de 645,67 dólares representa un incremento significativo en comparación con períodos anteriores, aunque las fuentes no especifican la variación porcentual exacta respecto a enero o años previos. Este aumento se enmarca en un contexto de alta inflación en Venezuela, que según el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) cerró 2023 con una tasa anual del 189,8%, una de las más altas del mundo.

Según El Pitazo, que citó el reporte del Cendas, la canasta alimentaria de febrero se ubicó en 645,67 dólares, un monto que supera ampliamente el salario mínimo oficial en Venezuela, que actualmente se sitúa en alrededor de 130 bolívares mensuales, equivalente a aproximadamente 3,6 dólares según la tasa oficial. Esta brecha entre ingresos y costos de vida ha sido una constante en la economía venezolana en los últimos años, impulsando fenómenos como la migración masiva y la dependencia de remesas desde el exterior. El Nacional, por su parte, destacó que una familia venezolana necesita 645,6 dólares al mes para cubrir la canasta básica alimentaria, corroborando la cifra con una ligera diferencia decimal.

El impacto de este costo elevado de la canasta alimentaria es profundo en la sociedad venezolana. Según datos de organizaciones no gubernamentales, más del 50% de la población vive en pobreza extrema, con dificultades para acceder a alimentos suficientes y nutritivos. La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) 2023, realizada por la Universidad Católica Andrés Bello, indicó que el 76,6% de los hogares venezolanos se encuentran en situación de pobreza por ingresos, lo que significa que sus ingresos no alcanzan para cubrir la canasta básica. Además, el Programa Mundial de Alimentos reportó en 2022 que el 22,9% de la población sufre inseguridad alimentaria moderada o severa.

Las perspectivas a corto plazo no son alentadoras, según analistas económicos citados en reportes previos. La inflación en Venezuela, aunque ha disminuido desde los picos hiperinflacionarios de 2018-2019, sigue siendo elevada y volátil, afectando el poder adquisitivo de los ciudadanos. La dolarización informal de la economía, que ha llevado a que más del 70% de las transacciones se realicen en dólares, no ha logrado estabilizar completamente los precios de los alimentos, que continúan sujetos a factores como la escasez de productos, las fluctuaciones cambiarias y las políticas gubernamentales. Organizaciones como el Cendas y el OVF advierten que sin medidas estructurales, la brecha entre salarios y costos de vida podría persistir.

En el contexto histórico, la canasta alimentaria en Venezuela ha experimentado aumentos drásticos en la última década. Por ejemplo, en 2019, durante el pico de la hiperinflación, el Cendas reportó valores superiores a los 400 dólares, que ya eran inalcanzables para la mayoría. La crisis económica, agravada por sanciones internacionales y la caída de la producción petrolera, ha profundizado esta tendencia. Aunque el gobierno ha implementado programas de subsidios y bonos sociales, como el Carnet de la Patria, críticos argumentan que son insuficientes para compensar la pérdida de valor real de los ingresos. La falta de datos oficiales actualizados sobre inflación y pobreza desde 2015 ha obligado a depender de fuentes independientes como el Cendas para monitorear la situación.